El término complejidad generalmente refiere a dos situaciones bien concretas. Por un lado, al conjunto de características de lo que se encuentra conformado por muchos elementos se lo designa con la palabra complejidad. El mejor ejemplo que podemos dar para entender esta referencia es la del rompecabezas, el hecho que esté compuesto por varias piezas, es lo que le otorgará al juego la complejidad que mencionábamos.
Y por otro lado, cuando una determinada cuestión que se nos presenta, por ejemplo, un ejercicio o una situación, se caracteriza por su dificultad y calidad de difícil y complicado. También se suele usar el término complejidad para referirse a la mencionada cuestión.
Es decir, la complejidad está plenamente asociada a la palabra problema y quizás la razón de esto la encontremos en que casi siempre cuando un problema nos invade la atención, seguramente, para darle solución nos enfrentemos a la elección de entre varias soluciones variables.
Por otro lado y casi de la mano de la complejidad podríamos decir, el ser humano de hoy en día se encuentra y enfrenta con diferentes elementos, herramientas y servicios que le permiten, en mayor o menor medida, reducir al máximo la complejidad, entendida como dificultad claro está, que se les pueda presentar en algún aspecto de sus vidas. Es decir, si encuentro difícil resolver un tema matemático, entonces puedo acudir a un profesor para comprenderlo y solucionada la complejidad, o si por ejemplo no puedo resolver yo misma la decoración de mi casa, puedo consultar revistas especializadas al respecto que ofrecen distintas alternativas de decoración o bien contratar a un experto en la materia como ser un decorador.
Ejercicio: De acuerdo al siguiente texto, cita un ejemplo de estas dos situaciones de complejidad y comentalo en el blog
